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Equipo Redacción
Miércoles, 27 de diciembre de 2017
salud

Estudio demuestra cómo el calor afecta nuestra conducta y nos pone de mal genio.

Un estudio reveló que las altas temperaturas condicionan al ser humano a ser menos colaborativo y a prestar menos ayuda, lo que se refleja en el trabajo. Asimismo, determinó la temperatura ideal, y por qué.

 

Si bien para algunos la llegada del verano y el calor es sinónimo de vacaciones, píscinas y alegría, claramente otro grupo no menor de personas afirma sentir todo lo contrario, y no oculta su malestar ante las altas temperaturas.

 

¿Y por qué la diferencia? Un estudio del European Journal of Social Psychology lo averiguó, revelando cómo las altas temperaturas típicas de esta época hacen que la gente se muestre más nerviosa, menos cooperativa y menos propensa a ayudar a los demás.

 

En la investigación, Liuba Y. Belkin y Maryam Kouchaki de la Universidad de Lehigh y la Kellogg School of Management de la Northwestern University realizaron tres experimentos para evaluar los efectos del calor relacionados con la incomodidad, las emociones y el comportamiento humano. Para el primero, se tomaron datos de un estudio realizado en verano de 2010 en los principales centros comerciales rusos donde se había recopilado información de compradores secretos visitando una popular cadena de bolsos y maletas. Al igual que con cualquier comprador secreto, el trabajo de los participantes del estudio era registrar e informar su experiencia con la tienda y su personal. Todo muy normal, salvo que en muchas de las tiendas el calor estaba excepcionalmente alto. En aquél verano, Moscú estaba experimentando una mega ola de calor, y muchos centros comerciales carecían de aire acondicionado.

 

Así, los compradores secretos encontraron lo esperable: Los empleados de la tienda realmente parecían estar sintiendo el calor. Los datos mostraron que tenían un 59% menos de posibilidades de preguntar a los clientes si necesitaban ayuda, hacer sugerencias, ayudar o mostrar signos de querer escuchar a los compradores. Curiosamente, no se encontraban dejando de lado sus labores habituales, ya que por ejemplo las tiendas estaban tan limpias como siempre, y sólo tuvieron problemas con las relaciones humanas.

 

En el segundo experimento, los investigadores reclutaron a 160 participantes para que tomaran un cuestionario. Antes de comenzarlo, la mitad de los participantes recibieron instrucciones de imaginarse en un ambiente incómodamente cálido, para luego responder preguntas sobre sus sentimientos, y posteriormente responder el cuestionario. Tras ello, se les preguntó si estarían dispuestos a completar una breve encuesta sobre su experiencia.

 

Lo interesante es que la prueba de preguntas y respuestas fue esencialmente un engaño; era la encuesta posterior la más importante, ya que los investigadores deseaban ver si alguien tomó la encuesta en su totalidad.

 

Muchos lo hicieron, pero quienes tuvieron que pensar en un entorno incómodamente cálido fueron significativamente menos propensoas que otros (44% frente a 77%) a aceptar responder la encuesta. También informaron sentirse más cansados y menos felices que los demás.

 

El experimento final involucró a 73 de los estudiantes universitarios de una de las investigadoras, quien enseñó la misma clase sobre administración organizacional en dos sesiones: una en una habitación con 26°C y otra con aire acondicionado. Al final de cada sesión, se le pidió a cada estudiante que completara una encuesta de 100 preguntas para apoyar a una organización sin fines de lucro que ayudaba a los niños desfavorecidos.

 

Los estudiantes en la sala calurosa respondieron muchas menos preguntas de la encuesta que aquellos que se sentaron cómodamente en el aire acondicionado (6 vs 35), demostrando que cualquiera que haya sido la razón, la temperatura afectó su comportamiento.

 

“El objetivo del estudio es demostrar que la temperatura ambiente afecta a los estados individuales que dan forma a las reacciones emocionales y conductuales de las personas”, afirma la investigación.

 

Los expertos señalan que este tipo de hallazgo puede ser utilizado en el trabajo, advirtiendo a los empleadores que mantengan a las personas a una temperatura segura y cómoda.

 

¿Entonces, cuál es la temperatura ideal y por qué?

 

A fines de noviembre, un estudio publicado en el Nature Human Behaviour dio cuenta de cuál es la temperatura ideal para un ser humano, y por qué.

 

Lo primero es considerar que todos los seres humanos tenemos una actitud frente al clima, y las sensaciones que nos provocan son subjetivas. Si bien para muchos un día con sol le entrega energía y ganas de salir, lo mismo puede ocurrir para otros con un día lluvioso. Lo importante es que la meteorología determina el humor y el carácter de las personas.

 

En la investigación, científicos de la universidad de Melbourne intentaron explicar por qué en la mayoría de las personas el tiempo frío los pone de mal humor, y un día con sol (no necesariamente caluroso) los alegra.

 

Para ello se les consultó a dos millones de personas de varios países y climas distintos cuál era su temperatura ideal, concluyendo que nos sentimos positivos cuando el termómetro alcanza los 22°C.

 

Según los científicos, la razón es simple: aunque la personalidad viene determinada genéticamente en un 40%, el 60% restante se relaciona con las vivencias, el entorno y el ambiente, por lo que si la temperatura es “agradable” según el estándar de cada uno, las posibilidades de sociabilizar y por ende, ser felices, aumentan. En Chile, esto se explica en la práctica cuando al salir del trabajo la gente prefiere el horario de verano, ya que hay luz de día.

 

Asimismo, el estudio especifica que los 22°C se explican porque de esa forma el cuerpo no requiere de ningún esfuerzo extra para mantener su temperatura, lo que se refleja en el carácter.

 

Fuente: La Tercera

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